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Esta noche pensando en ti
mis pensamientos cruzaron fronteras
y en su travesía
en compañía de la brisa
y de mi alma desolada
llegaron a tu habitación
y lloré, lloré mucho.

Bajo el manto de la noche
iluminando mi cara
la luna me miraba
y con su voz dulce y serena
me dijo que no llorara.

Porque tú eras mi amanecer
la luz que guía mis pasos
y aunque la nostalgia y el dolor
golpearan mi corazón
tú me amabas con loca pasión.

Y entre sollozos le contesté...
Luna, tu eres mi confidente
me ves todos los días llorar
pero Dios no se acuerda de nosotros.

La vida nos arrastra
al dolor y la desesperación
y no quiero que él llore
cuando sepa que yo estoy llorando
porque lo amo y lo amaré siempre
porque además de su bello corazón
me permitió entrar en su vida
para que mi ser no muriera.

Copyright © Susana García
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Susana García |
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