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Quiero,
a la
sombra
de un
ala
contar
este
cuento
en flor
la niña
de
Guatemala
la que
se murió
de amor.

Eran de
lirios
los
ramos
y las
orlas de
reseda
y de
jazmín:
la
enterramos
en una
caja de
seda.

Ella dio
al
desmemoriado
una
almohadilla
de olor
el
volvió,
volvió
casado
ella se
murió de
amor.

Iban
cargándola
en andas
obispos
y
embajadores
detrás
iba el
pueblo
en
tandas
todo
cargado
de
flores.

Ella,
por
volverlo
a ver
salió a
verlo al
mirador
el
volvió
con su
mujer
ella se
murió de
amor.

Como de
bronce
candente
el beso
de
despedida
era su
frente
¡la
frente
que más
he amado
en mi
vida!

Se entró
de tarde
en el
río
la sacó
muerta
el
doctor
dicen
que
murió de
frío
yo sé
que
murió de
amor.

Allí, en
la
bóveda
helada
la
pusieron
en dos
bancos
besé su
mano
afilada
besé sus
zapatos
blancos.

Callado,
al
oscurecer,
me llamó
el
enterrador:
¡Nunca
más he
vuelto a
ver
a la que
murió de
amor!

José
Martí.
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Susana
García |
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